Seguros populares y solidarios
Las personas de bajos ingresos son más vulnerables al riesgo que el resto de la población, por lo tanto la pobreza y la vulnerabilidad se retroalimentan continuamente en una espiral descendente, que afecta sensiblemente a las familias más pobres.
Para que la lucha contra la pobreza sea efectiva, no basta con el acceso al crédito y al ahorro: es necesario reducir significativamente la vulnerabilidad.
La vulnerabilidad se define como el grado de exposición al riesgo, que en los segmentos más vulnerables, los efectos de tales contingencias suelen tener consecuencias catastróficas, como:
Asimismo, están altamente correlacionadas con la muerte o incapacidad del jefe de familia, las siguientes consecuencias:
La vulnerabilidad neutraliza y puede nulificar los esfuerzos tendientes a eliminar la pobreza, por lo tanto para reducir la vulnerabilidad, es necesario implantar esquemas de protección que impidan la desaparición del patrimonio y permitan a la familia afectada ajustarse rápidamente a la nueva situación.
El Microseguro de bajo costo se constituye en una herramienta de inversión social, por ser una estrategia eficiente y simple para suavizar los distintos choques al ingreso de familias de bajos recursos, ante la ocurrencia de los riesgos a los que está expuesto día a día.
El Microseguro es un mecanismo muy sólido para que las familias enfrenten eventualidades adversas. La exposición a situaciones de riesgo aumenta la vulnerabilidad de las familias a la pobreza o la puede intensificar.
Las consecuencias financieras de enfrentar una eventualidad sin ningún mecanismo de protección o seguro pueden hacer que una familia que roza la línea de pobreza pase por debajo de ella.
De acuerdo con el Informe de los Objetivos de Desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas, la pobreza es una situación que afecta la calidad de vida de las personas, que recorta sus posibilidades de salud, acceso al empleo, educación, crédito, vivienda, activos y de ingresos para llevar una vida digna.